viernes, 13 de noviembre de 2009

LA CIUDAD DE LOS POZOS


Aquella ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta.
Aquella ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes….Pero pozos al fin.
Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados, sino también, por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior).
Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.
La comunicación ente los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal, y las noticias corrían rápidamente de punta a punta del poblado.
Un día, llegó a la ciudad una “moda” que seguramente habría nacido en algún pueblecito humano.
La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se preciara debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no era lo superficial sino el contenido.
Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte, y fueron llenándose de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.
Pasó el tiempo.
La mayoría de los pozos se llenaron hasta tal punto que ya no podían incorporar nada más.
Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, otros pensaron que debían hacer algo par seguir metiendo cosas en su interior…
Uno de ellos fue el primero. En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.
No pasó mucho tiempo hasta que la idea empezó a ser imitada. Todos los pozos utilizaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas que se ensanchaban desmedidamente. Él pensó que si seguían ensanchándose de aquella manera, pronto se confundirían los bordes de los distintos pozos y cada uno perdería su identidad….

Quizá a partir de esa idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo más profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo tenía que vaciarse de todo contenido…
Al principio tuvo miedo al vacío. Pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.
Vació de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho.
Un día, algo sorprendió al pozo que crecía hacia dentro. Dentro, muy adentro y muy en el fondo…¡encontró agua!
Nunca antes otro pozo había encontrado agua.
El pozo superó su sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo sus paredes, salpicando sus bordes y, por último, sacando el agua hacia fuera.
La ciudad nunca había sido regada más que por las lluvias, que de hecho, eran bastante escasas. Así que la tierra que rodeaba al pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.
Las semillas de sus entrañas brotaron en forma de hierba, de tréboles, de flores y de tronquitos endebles que se convirtieron en árboles después.
La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo, al que empezaron a llamar “el Vergel”.
Todos le preguntaban cómo había conseguido aquel milagro.
- No es ningún milagro – contestaba el Vergel -. Hay que buscar en el interior, hacia lo profundo.
Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desestimaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ser más profundos tenían que vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más, para llenarse de más y más cosas.
En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió correr también el riesgo de vaciarse.
Y también empezó a profundizar.
Y también llegó al agua.
Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo.
- ¿Qué harás cuando se termine el agua? – le preguntaban.
- No sé lo que pasará – contestaba – pero, por ahora, cuanta más agua saco, más agua hay.
Pasaron unos meses antes del gran descubrimiento.
Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma.
Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.
Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida.
No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto.

Habían descubierto la comunicación profunda que sólo consiguen aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen que dar.


De “Cuentos para pensar” de Jorge Bucay.
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lunes, 9 de noviembre de 2009

PERDIENDO LOS SENTIDOS


Se cegaron mis ojos ante la luz de los tuyos.
Ensordecieron mis oídos al susurro de tu voz.
Enmudeció mi boca cuando pronunció tu nombre.
Y mis manos al tocarte olvidaron otra piel.

Mis ojos no te veían pero te buscaban.
Mis oídos no te escuchaban pero te sentían.
Mi boca no te llamaba pero te suspiraba.
Y mis manos…mis manos, simplemente, te dibujaban.

Hoy hay otros ojos que se miran en los míos.
Otros oídos que anhelan escucharme.
Otra boca que busca mi boca.
Y otras manos que tiemblan al tocarme.
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Pepa Chacón.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CON EL TIEMPO



Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, que el amor no significa acostarse y una relación no significa seguridad; y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Que hay que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno vale, y con cada día... uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por compañía a tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba ya no tiene ningún sentido.

Jorge Luis Borges.


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viernes, 11 de septiembre de 2009

AUTORRETRATO A LA EDAD DE 21 AÑOS




Dicen.
Dícese que está loco - para empezar -
Dicen que es el hijo tostado por el viento,
que es el hijo pálido del sueño.
Dicen que es hermoso
tan fermoso como feo.
Dicen que calla cuando sabe
y cuando habla miente.
Dicen y desdicen cuanto saben
y maldicen al hijo amante,
y adoran al hijo que les miente.
Y dicen que es alegría y tristeza,
que su mirada hiela y a veces quema.
Y dicen, y dirán, y seguirán diciendo
que yo siempre miento.

uno, dos, tres, …, …, respira…

Dicen que está loco.
Dice sí queriendo decir no
y dice no cuando quiere decir que NO.
Dicen que mezcla dioses con malditos
y se ríe cuando llora.

Y dicen que es payaso por todos lados
y genio en todas partes.

Y es imbécil y es galante.

Y dicen, y dirán, y seguirán diciendo…


Aníbal del Valle Uría.


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Que digan lo que quieran. A mí me gustas tal y como eres. Te quiero tal y como eres y adoro esa sonrisa.Sigue sonriendo, por favor.

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viernes, 4 de septiembre de 2009

VIEJO ROCKERO



Rockeros vertiginosos escondiendo pasiones
en ráfagas de incesantes melodías
llevando un rasgueo al universo
para poder sentir adrenalina.

Rockeros con pluma en la mano
viajando a lo alto del crepúsculo
componiendo con frases célebres
sensaciones como ninguno.

Rockeros cantantes poderosos
Lennon, Morrison y Osbourne
llevan la locura en la boca
y en sus temas el despojo.

Rockeros leyendas eternas
llevando su música al infinito
haciendo que tu cuerpo vibre
y sus canciones sean tu alimento.



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miércoles, 26 de agosto de 2009

CLAUDIA



La cosita que esperaba con más impaciencia, pues se ha hecho de rogar (tenía que haber nacido el día 14), por fin ha llegado.

Se llama Claudia. Ha nacido a las 10’36 de esta mañana, con 3’680 Kg. de peso, un color rosadito envidiable y es mi sobrina número cuatro :)

Perdonad si os mojo la pantalla del ordenador pero…..se me cae la baba!!!



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martes, 25 de agosto de 2009

LA SENDA DEL CEMENTERIO




Con su más terca luz el mediodía
vuelve a darme en los ojos. Alguien, antes
que yo, se ha levantado y ha dejado
los postigos abiertos al marcharse.
Camino hacia esa luz, pensando sólo
en encontrar el rastro de sus pasos,
pero afuera las calles y los huertos,
los jardines y el tiempo se confunden,
todos los rostros son el mío, todas
las voces son un eco de mi voz.

Una pequeñísima parte del libro: "Una canción extranjera", de mi amigo, Ángel Paniagua.


Disculpad que no haya pasado por vuestros rincones pero acabo de llegar de Barcelona y aún no he podido ponerme al día.
Prometo hacerlo en breve.